domingo, 31 de agosto de 2014

Hombres insatisfechos con el tamaño de su pene

La ciencia toma medidas



Hay un sector poblacional cada vez más preocupado por el tamaño de los penes: el sector de los investigadores científicos. El prestigioso King’s College, de Londres, dio a conocer “el primer estudio que sistematizó una escala de diez preguntas para discernir quiénes están insatisfechos con el tamaño de su pene”. La reciente publicación de este trabajo causó desazón en otros grupos de científicos, quienes sintieron que sus propias presentaciones eran insignificantes. Sin embargo, se movieron mucho y bien: llegaron a tomar las medidas de miles de miembros, desde la India a Italia pasando por Turquía. Más allá del costado desopilante de estas investigaciones –por ejemplo, el raro maridaje entre pornografía y ciencia para medir el pene erecto–, este interés corresponde a la alarma generada por un submundo sigiloso: el de los miles de hombres que, sin que lo sepan ni sus mejores amigos, buscan cirugías o remedios que cumplan la ilusión de una virilidad garantizada. La Anmat advirtió sobre los graves efectos perjudiciales que pueden tener esas “terapias”.

“Ha habido una asombrosa falta de interés científico en la psicología del tamaño del pene”, sostiene el trabajo de David Veale, Kevan Wylie y otros investigadores del King’s College londinense, publicado en Journal of Sexual Medicine, y señala que “la vergüenza por el tamaño del pene, también conocida como ‘síndrome del pene pequeño’, se encuentra en hombres que, si bien tienen un pene de tamaño normal, experimentan vergüenza por su tamaño. Esta definición no incluye a los hombres que efectivamente tienen un micropene, es decir, un pene de menos de 7,5 centímetros en erección o de menos de 4 centímetros en flaccidez”. Los investigadores advierten que “los hombres tienden a otorgar al tamaño del pene mucha más importancia que las mujeres” y “en algunos casos la experiencia de vergüenza por el tamaño resulta especialmente relevante: consiste en una experiencia íntima de sentirse no atractivo, no deseable; estos hombres viven con temor a una evaluación negativa, rechazo o humillación por otros: por ejemplo, en un vestuario o con una partenaire sexual. Y responden con ansiedad y evitación. En algunos casos, corresponde el diagnóstico de desorden dismórfico del cuerpo, centrado en los genitales, pero no se sabe cuántos hombres padecen este trastorno”. El hecho es que “los urólogos y sexólogos reciben frecuentemente hombres que, aun cuando el tamaño de su pene es normal, solicitan procedimientos quirúrgicos para incrementarlo –señala el trabajo–. Otros prefieren buscar soluciones por Internet, en sitios que promueven medicamentos e intervenciones sin ningún control (ver nota “Publicidad engañosa”)”. Mientras tanto, “no existe hasta ahora una medida estandarizada y psicométricamente validada sobre las creencias acerca del tamaño del pene. El objetivo de nuestro estudio fue desarrollar y validar una medición de creencias acerca del tamaño percibido del pene que sea útil para entender la condición y planificar el tratamiento”. Los investigadores trabajaron con 173 voluntarios –no necesariamente preocupados por el tamaño de su pene– reclutados entre el personal, estudiantes y participantes en otras investigaciones del King’s College, y por intermedio del sitio web Embarra-ssing Bodies. La primera parte del estudio consistió en completar una batería de cuestionarios, que les fueron suministrados on line. Estos cuestionarios incluían “creencias acerca del tamaño del pene” y escalas previamente validadas sobre “ansiedad y depresión”, “fobia social”, “imagen del cuerpo”, “función eréctil”. La segunda parte del estudio “consistió en la medición del tamaño de sus penes” (ver recuadro “Longitudes científicas”).
A partir de todos estos datos, los investigadores diseñaron un cuestionario de diez preguntas, que llamaron BaPS (Beliefs about Penis Size) y que “permite discriminar entre quienes tienen preocupaciones acerca del tamaño y quienes no”. “El BaPS (ver recuadro ‘Preguntas que...’) mide varias manifestaciones de masculinidad y vergüenza sobre el tamaño del pene –explica el trabajo–. Dos de los ítems miden creencias autoevaluativas, como la de ser ‘anormal’. Tres items describen componentes sociales, por ejemplo si la persona supone que los otros hablarán o reirán de él. Cuatro items anticipan consecuencias, como evitar situaciones donde tendrían que estar desnudos. Y hay dos items que indagan sobre un extremo grado de cohibición, como la creencia en que otros podrían ver el tamaño de su pene aun cuando no está desnudo.” El texto subraya que “los resultados del BaPS no tienen correlación con el tamaño real del pene. Hay hombres que tienen penes mayores que el promedio, pero están avergonzados de su tamaño, y hombres con penes menores que el promedio para los que el tamaño no es un problema”. Finalmente, “el BaPS puede formar parte del diagnóstico y podría correlacionarse con la frecuencia de conductas de evitación, por ejemplo de situaciones sexuales o de búsquedas de reaseguramiento, como comparar el tamaño del pene con el de otros, o estrategias compensatorias, como el uso de objetos para aumentar el volumen del área genital”. Si bien el cuestionario todavía no se aplicó a grandes poblaciones, los científicos señalan que, en su muestra, “los que estaban preocupados o disconformes con el tamaño de su pene tenían más probabilidad de ser de más edad, homosexuales o bisexuales. En comparación con los hombres heterosexuales, los homosexuales están en mayor riesgo de disconformidad con su cuerpo; también están expuestos a más oportunidades de comparar su tamaño con el de otros hombres”.
 Por Pedro Lipcovich

 Todo lo que querías saber sobre penes y 
no se animaban a informarte...


No importa cuán abierta seas con tu novio, hay cosas que incluso el más vomitivo de los hombres no se anima a confesar. Pero esto ha dejado de ser relevante, pues estás a punto de obtener todas las respuestas a las preguntas que siempre quisiste hacerle a tu hombre (y créeme si te digo que algunas van a sorprenderte).


Las verdades del pene:

  • · Sólo el 6 por ciento de la población masculina necesita condones extra largos, según los fabricantes de condones. En otras palabras, el 94 por ciento de los hombres miente.
  • · El estudio más aceptado por los médicos urólogos de todo el mundo muestra que el tamaño promedio de un pene erecto es de 12,7 centímetros de largo y 1,2 centímetros de circunferencia. A menos que te encuentres en una sala de chat, donde deberás duplicar estas cifras.
  • · Cerca del 80 por ciento de los hombres americanos se encuentran circuncidados, incluso cuando la Academia Americana de Pediatría sostiene que esto no es médicamente necesario. No se entiende por qué los hombres insisten en cortar algo de lo que siempre están presumiendo.
  • · Es cierto que los hombres pueden tener “bolas azules”. Técnicamente conocido como “congestión prostática”, este dolor testicular es ocasionado por la sangre atrapada. Ya conoces eso de que la única forma de aliviar la condición es un orgasmo. Pues bien, él tiene razón. Pero no vayas tan de prisa, también tienen razón los doctores (que dicen que una ducha tibia o una aspirina terminarán con el problema).
  • · Los penes suelen ser de color más oscuro que el resto del cuerpo del que penden. ¿Por qué? Es parte del proceso de maduración sexual, pero también es porque durante la pubertad la naturaleza presenta a los hombres a un amigo especial: la mano derecha. Desde luego, tu piel también se oscurecería si te anduvieras tocando todo el tiempo.
  • · No existe correlación entre el tamaño del pene y el tamaño de los zapatos, de las manos, o de la nariz. Y la mala noticia es incluso peor para las mujeres buscadoras de oro: no existe correlación entre el tamaño del pene y el de la billetera.
  • · La masturbación es saludable. Bueno, no necesariamente. Los especialistas en sexualidad han concluido que eso de “úsalo o lo perderás” es nada más que una excusa para andar tocándose.
  • · Los hombres se quedarán blandos si beben demasiado. ¿Pero cuánto es demasiado? Entre tres o cuatro tragos para un hombre de 67 kilogramos. Después de eso, la única cosa dura que quedará en la casa es el caño de la aspiradora.
  • · Todos los hombres tienen una línea que va desde el pene hacia los testículos y más allá. Es una especie de costura en la cara inferior del pene. Se forma cuando el feto se encuentra en el útero. En las mujeres, esta costura se convierte en los labios interiores de la vagina. En los hombres, la costura encierra la uretra a lo largo del pene.
  • · Nada puede hacer que un pene se agrande, excepto el envejecimiento. Desdichadamente, el tamaño del pene deja de crecer cuando los hombres alcanzan los 20 años aproximadamente.


1. ¿El tamaño importa?
Sea como fuere es obvio que el tamaño del pene hoy día sigue siendo una preocupación que afecta a un número considerable de hombres. A pesar de la insistente información que existe al respecto y de los intentos de desmitificación de las bondades de un pene de grandes dimensiones, parece ser que la frase "el tamaño no importa" no ha calado lo suficientemente hondo en la psique masculina.
Prueba de ello es el elevado volumen de consultas que aún hoy se realizan sobre este tema a urólogos, psicólogos, páginas Web y manuales de sexología. Por si queda alguna duda de que este problema sigue vigente hoy día, observemos cómo siguen proliferando los remedios milagrosos para aumentar el tamaño del pene.
2. ¿Por qué nos preocupa?
En una sociedad en la que de alguna manera damos por sentado que el símbolo máximo de la masculinidad es el pene, se concluye que un pene mayor es sinónimo de una mayor virilidad.
No es extraño que en momentos de la historia donde la investigación científica al respecto no fue tan exhaustiva como la actual, la mitología en torno a esta relación tamaño del pene-masculinidad fuera predominante. Sin embargo, ¿cómo se explica que en un momento en el que la ciencia es en occidente una religión en auge siga proliferando esta falsa creencia?
La respuesta tiene que ver con el tabú y la desinformación que subsiste en torno al sexo en la llamada era de la información. Por un lado, es elevado el número de hombres que desconocen las dimensiones consideradas normales. A esto se suman las comparaciones erróneas con otros penes vistos en revistas o películas eróticas.
No ayudan en absoluto los exagerados alardes de algunos amigos que ridiculizan un pene inferior a 20 cm. ni las alusiones a la idoneidad de un buen tamaño en las relaciones sexuales que se escuchan en series de televisión, películas y anuncios, influencia que se incrementa cuando estos mensajes parten de bellísimas mujeres que sólo vemos en las pantallas.
Cabría mencionar que algunos padres inducen al trauma psicológico a sus hijos en la infancia, al comparar su pene con el de otros niños de su misma edad. Al respecto parece ser que la mayoría de hombres creen que serían más felices si tuviesen un pene mayor del que tienen, por más que el tamaño de este sea más que normal.
En la raíz de todos estos motivos se encuentra un mismo sentimiento, el temor a no estar a la altura en las relaciones sexuales, de no gustar a nuestra pareja sexual, de ser considerado poco “hombre”. Pero, ¿son consecuentes estos miedos con lo que piensan las mujeres al respecto?
A pesar de que la ciencia ha demostrado que el tamaño del miembro masculino (dentro de unos límites de normalidad) no está relacionado con el placer que obtiene la mujer en el coito, ¿qué piensan ellas?
3. ¿Una obsesión sólo de los hombres?
Sobre el tamaño y complejos del pene
Ante la pregunta de si le dan importancia al tamaño del pene de sus parejas sexuales, la mayoría de mujeres manifiestan que este no es relevante para ellas, salvo que sea excesivamente pequeño. Al parecer, las mujeres consideran mucho más relevantes otras características de los hombres, que el tamaño de su falo.
Sí es cierto que al igual que los hombres bromean sobre algunas características físicas de las mujeres, ellas hacen lo propio en un tono distendido para referirse al tamaño del "pito" de algún hombre con un pene mucho mayor de lo habitual.
No es menos cierto que a la hora de la verdad, ellas no eligen a sus parejas sexuales de acuerdo al mayor o menor tamaño de sus miembros, sino que tienen en cuenta muchas otras características como atractivo físico, simpatía, honestidad, intimidad, apoyo, comprensión y/o amor.
La conclusión es que efectivamente la citada obsesión es casi exclusiva del hombre. En la mayor parte de los casos de insatisfacción con el tamaño del pene, ésta no parte de una queja de la pareja sexual sino del deseo de uno mismo de poseer un pene mayor.
4. ¿Cuándo es un problema?
mujeres
En la mayoría de los casos el verdadero problema en relación con el tamaño del pene, no es tanto que no se posea un miembro capaz de satisfacer a tu pareja sexual, sino más bien la percepción errónea de un tamaño anormalmente pequeño. Como explica el doctor brasileño Celso Marzano, urólogo y terapeuta sexual:
La mayoría de los hombres insatisfechos con las dimensiones de su pene, se encuadran dentro de las siguientes condiciones:
- Pene de tamaño normal, adecuado para su función.
- Pene de tamaño normal, en un hombre alto con un pene proporcionalmente pequeño.
- Pene de tamaño normal, “escondido” parcialmente por el aumento de grasa, común en obesos.
- Pene de tamaño normal, en que una porción excesiva de prepucio fue retirada durante la circuncisión.
Esta percepción errónea del tamaño de un pene que en la mayoría de los casos es normal y perfectamente funcional para realizar el coito, provoca una notable falta de autoestima y confianza en uno mismo. Estos déficits sí son realmente un problema.
Teniendo en cuenta además que las dimensiones de nuestro miembro son las que la genética ha tenido a bien regalarnos, preocuparse en exceso por algo que no podemos cambiar, no es muy buena idea. Es más adecuado utilizar estos recursos en la gratificante tarea de aceptarnos tal como somos.
5. ¿Cuál es el tamaño del pene normal?
pene
En España un estudio de la Asociación Española de Andrología publicado en Febrero de 2001 estableció que la longitud media del pene en erección es de 13,58 centímetros, correspondientes a un diámetro de 3,82 centímetros. La medición se realizó a 582 varones de raza caucásica y edades comprendidas entre los 22 y los 75 años. Este trabajo fue coordinado por el Dr. Javier Ruiz Romero.
Tras este estudio Ruiz Romero informó de que “hasta ahora considerábamos micropene o pene patológico a aquel que tenía una longitud de 9,3 cm. de largo en su máxima extensión, pero a raíz de este estudio, se considerará el que esté por debajo de 7,1 cm.”
A la vista de estos resultados se determina que más del 95% de los españoles gozan de un pene perfectamente funcional. Además de esto un 80% de la población tiene un pene de longitudes comprendidas entre los 11 y los 16 cm. Teniendo en cuenta que la mayoría de vaginas femeninas tienen una profundidad entre 9 y 12 cm, ¿para qué serviría un pene mayor?
Vale la pena recordar que el tamaño del pene en reposo no es en absoluto relevante, a no ser para un exhibicionista, ya que es en el estado erecto cuando el pene ejerce su función.
6. Cuando el tamaño sí es un problema
Sobre el tamaño y complejos del pene
Podemos considerar como un verdadero problema de tamaño aquellos penes cuya longitud no sobrepase en erección los 7 cm. En tales casos recibe el nombre, como hemos visto anteriormente, de “micropene”.
Tal patología obedece normalmente a un problema hormonal o genético y, según explica Ruiz Romero, “en una proporción elevada de casos responde satisfactoriamente al tratamiento hormonal”.
El mercado está lleno de diferentes métodos que se ofrecen con desigual eficacia para aumentar el tamaño del pene.
 Cremas, bombas de vacío, ejercicios...
En los últimos tiempos, ha proliferado este tipo de métodos (cremas, bombas de vacío, ejercicios, masajes y aparatos "elongadores"
 que aseguran ser efectivos para aumentar el tamaño del pene. Todos ellos se ofrecen como alternativa sencilla, eficaz, “barata” e “indolora” a la cirugía.
Lamentablemente, la promesa hoy por hoy es lo único que puede ofrecer este tipo de productos “milagrosos”. No van más allá de ser placebos y caros así como dolorosos en algunos casos. Carecen de investigación científica que los avale puesto que no tienen posibilidad de presentarla.
6.2. Cirugía
La cirugía es hoy por hoy el único método de alargamiento peneano moderadamente eficaz. En cuanto a los riesgos de la intervención, el doctor Hennie Ross de la universidad de “El Cabo” afirma que son los mismos que existen en cualquier intervención.
“Existe el peligro de una infección en la herida o de una hemorragia, pero son elementos consustanciales a cualquier cirugía. En ningún caso se trata de una operación de alto riesgo”, dice Ross.
Según este doctor la duración aproximada de la intervención es de 45 minutos. La recuperación, en cambio, requiere un período de entre 4 y 6 meses. El incremento medio de la longitud que se consigue mediante estas intervenciones es de unos cuatro centímetros.
Sin embargo, existen algunos detractores de las intervenciones quirúrgicas. El Doctor brasileño Celso Marzano, urólogo y terapeuta sexual, advierte de que existen casos en los que se han producido complicaciones por daños en estructuras adyacentes, provocando impotencia, desensibilización o procesos de cicatrización que provocan una mayor disminución del tamaño del pene, además de malos resultados estéticos.
bSea como fuere, nosotros nos permitimos recomendarle que tenga una visión realista del tamaño de su pene y sólo aconsejaríamos valorar la conveniencia o no de operaciones quirúrgicas en aquellas personas con “micropene”.
Por supuesto toda norma puede tener excepciones, en cualquier caso si decide someterse a cirugía plástica con fines únicamente estéticos, asesórese correctamente y tenga cuidado con las sobre-expectativas que pueda tener al respecto.
Conclusiones
Como hemos visto en este artículo la mayoría de los casos de insatisfacción con el tamaño del pene pueden ser resueltos con una orientación sexológica adecuada. Al respecto, la orientación sexológica tiene un papel muy relevante no sólo para mejorar la autoestima y conducir al individuo a que se acepte como es, sino también a la hora de orientar al cliente en la estrategia más adecuada a seguir en relación con su insatisfacción.
Por último, a la hora de combatir el miedo al rechazo de su pareja sexual, le recomendamos que use el tiempo empleado en preguntarse si está lo suficientemente dotado, en descubrir qué es lo que siente su pareja, qué le agrada, qué le desagrada y qué le hace alcanzar el clímax. Descubrirá seguro que este tiempo empleado en tal menester es mucho más eficaz.

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